Los hijos de un padre malhumorado desarrollan, con el paso del tiempo, problemas de inseguridad, angustia y estrés. Esto afectará también a su evolución cognitiva, emocional y lingüística, al igual que a sus habilidades para socializar. Lamentablemente el mal humor actúa como una epidemia y no tarda en extenderse a toda la familia. Se convierte en un “estilo de vida” que se repite en forma de círculo vicioso.

 

Si quieres leer la noticia pincha AQUÍ

Sin votos aún.
Por favor, espere...